Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 28 agosto 2016

“Brunch”: Archivo personal

 

Domingo…

En el Mia-te tú suena, durante el almuerzo a puerta cerrada, Adolfo Celdrán. “¿Y eso?”, se interesa Iliane, extrañada. “Gentileza de Mam’zelle[*]”, dice Arturo. “Nos trajo unos discos de vinilo por si nos parecía bien ponerlos. No le íbamos a decir que no”, añade Alberto que, al igual que la mayoría de integrantes del pequeño grupo que monopoliza el bar, fue alumno de la señorita Valvanera.

Miguel Hernández, Antonio Machado y León Felipe, exquisitamente vivos en la voz de Celdrán, acompañan la coca de brandada de bacalao con pulpo y peplum y el coulis frío de cangrejo de río; mientras, en la barra, Arturo y Alberto preparan mojitos de mora ayudados por Étienne.

Al otro lado de la persiana metálica que protege la entrada del Mia-te tú, un cartel escrito a mano y colocado junto al hombro derecho de una repintada Betty Boop, reza: “Abrimos a las cinco”.


[*] Apelativo que dan a la vieja maestra sus antiguos pupilos.

Anuncios

Read Full Post »

“La ambulancia 24”: RepúblicaHuesca.org


“[…]Cuando llegamos al cementerio de Huesca, descubrimos que uno de sus muros estaba literalmente acribillado a balazos. Al pie de la pared, la tierra, amasada con sangre, tenía un color parduzco. La cal aparecía salpicada, aquí y allá, de cabellos y de sesos humanos. En aquella tapia, los sublevados habían estado fusilando a los izquierdistas de la capital. Dentro del cementerio, unas inacabables fosas comunes daban testimonio de lo implacable de la represión fascista.“.- Fragmento de Las tribus, de José María Aroca Sardagna, militante anarquista. Texto recuperado por el periodista y escritor Víctor Pardo Lancina.


A Antonio, el padre de Emilieta, lo detuvieron el 4 de agosto de 1936. Fue asesinado el 23 de ese mismo mes, desgraciado integrante de la macabra saca de finales de agosto, que cercenó, en un sólo día, el futuro vital de cerca de un centenar de oscenses. Su hija, con apenas dos años entonces, vivió marcada por esa circunstancia. Muy joven, marchó a Francia, donde se casó. Falleció en Montrouge. Nunca olvidó. Sus hijas recogieron el testigo de su memoria.

De Constantino, abuelo de Sebas, sólo se averiguó que la ambulancia nº 24 recogió su cadáver el 1 de febrero de 1937. Contaba 39 años, estaba casado y tenía tres hijos pequeños; militaba en la CNT y era trabajador del Ayuntamiento de Huesca. Jamás se ha sabido en qué fosa común fue inhumado.

A Raimundo, jornalero de poco más de veinte años, tío bisabuelo de Iliane, lo condenaron a muerte en Consejo de Guerra el 22 de septiembre de 1941, siendo fusilado el 2 de diciembre. Sus hermanas mantuvieron vivo el recuerdo del hermano asesinado y sus sobrinas, sobrinas nietas y sobrinas bisnietas lograron recomponer el dramático itinerario de Raimundo desde su detención, el 8 de mayo de 1939, hasta su fusilamiento en la tapia oeste del Cementerio Nuevo de Huesca. Una lápida, en la fosa común donde se hallan sus restos, lo recuerda.


Las familias de Antonio, Constantino y Raimundo, tres de las innumerables víctimas de la barbarie en la retaguardia, junto con los descendientes de los más de quinientos asesinados en la ciudad, volvieron a reunirse el 23 de agosto de 2016 en el cementerio de Huesca para homenajear a sus deudos ante el Memorial de las Víctimas promovido por el Colectivo Ciudadano y la CNT, financiado mediante suscripción popular e ideado por el artista Óscar Lamora.

Read Full Post »

“Mirador de Zamariain”: Archivo personal


Quieta la muchacha, erguida en la roca suspendida sobre el mar de robles que ondulaba levemente la brisa montuosa, dejóle la lluvia breve una partitura de húmedos arrullos que sólo las hamadríades pudieron advertir.

Read Full Post »

“Fascinación”: Archivo personal

 

Aguardan desde la noche, inmaculadas e impecablemente planchadas, las prendas albas  camisetas, pantalones, leggins—  formadas, cual escuadrón impoluto, en los respaldos de sillas y sillones; en el suelo laminado, dibujando una perfecta línea horizontal, deportivas y alpargatas con sus cintas verdes extendidas; en la mesita acristalada, las pañoletas triangulares reciben en su tejido esmeralda los primeros rayos del día.

La casa clarea; la gente despierta. La mampara de la ducha resiste los embates del agua y se apelotonan, en ordenado caos, los cuerpos que van y vienen de las habitaciones al baño y del baño al salón hasta despejar respaldos, suelo y mesita de las vestimentas de la fiesta.

Se vacía la casa. Queda, en el aire, el aroma a champú, a leche corporal, a colonia de moras… Y a albahaca.

[…]

El ambiente callejero viste de blanco y verde. En las atestadas terrazas comparten espacio gastronómico tazones de leche, cafés, carajillos, chupitos de pacharán, botas de vino, porrones de cerveza, jarras de sangría y calimocho, latas de refresco, cruasanes tostados untados con mantequilla y mermelada, huevos fritos, raciones de caracoles, longaniza, panceta y jamón y un variado etcétera de alimentos engullidos entre risas, charangas y voces, en placentero alboroto colectivo que, a las once y media de la mañana, asciende las espectaculares costanillas que desembocan en la plaza del Ayuntamiento.

[…]

Clama la plaza. Trompetas, trompetillas y bombos compiten con el griterío humano que ahuyenta a los gorriones que habitan en los árboles. Revolotea, agitada, Lorenza, la cigüeña añosa que tiene su nido en la catedral. Entonces, a las doce en punto, estalla el chupinazo y se eleva entre nubes de pólvora acompañado de un rugido humano que se expande y zarandea los sentidos.

Empieza la fiesta.

(Grupo La Ronda de Boltaña)

Read Full Post »

“Entre pastos”: Gorka Zarranz Fanlo

 

Pasado el roquedo, en la casi intransitable cabañera[*] en desuso, todavía resisten, en imposible equilibrio, las piedras que conformaron la base del chozo, ruinosa estructura que, tiempo atrás, ofrecía, diseminadas en las proximidades, una atrayente y variada colección de piedras de rayo que diversas tandas de excursionistas recogieron con afán hasta dejar el terreno calizo libre de tan sobrevalorados vestigios.

Dos kilómetros al este del chozo aún se aprecia, bajo los pies, el firme compacto de la vía pecuaria que continúa y asciende, en cómoda pendiente de gramilla, hasta el primer bancal del monte, donde un hilillo constante de agua del manantial que nace en la cima alimenta el tosco abrevadero.

Y en los pastos del bancal, reinando, la vacada.


[*] En Arag., cañada.

Read Full Post »